En los últimos cinco años, la industria china ha operado bajo condiciones externas desfavorables, con las tensiones comerciales provocadas por los aranceles de Trump – Biden Trump recargado, la pandemia de Covid 19, el encarecimiento del crudo por la guerra de EE.UU. e Israel contra Irán y otros conflictos geopolíticos que han reconfigurado las cadenas de suministro globales ejerciendo presión sobre su sector manufacturero. Sin embargo, las exportaciones netas de bienes de China han seguido creciendo y ahora superan el billón de dólares, en las que se destacan los vehículos eléctricos, paneles solares, transformadores, baterías y electrónica, expandiendo su presencia global en las ramas líderes de la innovación.
Los vientos en contra provenientes del contexto externo no han debilitado la competitividad manufacturera de China, todo lo contrario, esa competitividad ha desarrollado una gran resiliencia del conjunto. Esto se debe a que la economía china combina una base manufacturera excepcionalmente grande, cadenas de suministro sólidas, ciclos de retroalimentación de ingeniería rápidos y una feroz competencia interna que la ha llevado a liderar segmentos completos de la industria de vanguardia.
La competitividad industrial de China no se explica sólo por la influencia de los subsidios que reciben sus industrias, que no difieren mucho de los subsidios que otorgan a sus sistemas productivos otros países centrales. Para especialistas como Miao Yanliang, director general sénior y estratega jefe de China International Capital Corporation, la peculiaridad china comienza con la existencia de cadenas de suministro amplias, profundas y completas. “Consideremos el pato laqueado de Pekín, que a veces se vende en China por tan solo 3 dólares, un precio tan bajo que parece casi inverosímil. Pero no se trata de una subvaloración artificial. El valor del pato se descompone y absorbe a través de toda una red de industrias transformadoras: las plumas se procesan para fabricar productos como chaquetas de invierno y ropa de cama, mientras que los cuellos, las patas, y otras partes del ave se convierten en aperitivos y alimentos procesados. Para cuando la carne de pato llega a la mesa, gran parte de su valor ya se ha aprovechado en otros ámbitos. Este es el poder de una cadena de suministro completa”, asegura Miao.
La misma lógica se aplica a ZXMOTO, una marca de motocicletas fundada por el mecánico y mítico corredor Zhang Xue. Fundada en 2024, con sede en Chongqing, ya ha cosechado múltiples victorias en eventos de carreras de talla mundial, desafiando un sector dominado durante mucho tiempo por fabricantes europeos y japoneses.
Este logro se debe al desarrollo del clúster industrial de motocicletas de Chongqing que alberga a unos 50 fabricantes de motocicletas y 400 proveedores de repuestos, la cadena de suministro local de la ciudad puede proporcionar casi todos los componentes clave en un radio de aproximadamente 40 kilómetros. El desarrollo de prototipos y la validación de piezas, que en otros lugares pueden llevar semanas, se pueden realizar en tan solo unos días. Estas ventajas en la cadena de suministro impulsan sistemáticamente la eficiencia y aceleran la innovación. Tal competitividad no se puede lograr únicamente mediante subsidios.
El cluster aúna, de forma virtuosa a la innovación, ingeniería y producción, algo que hace décadas se ha perdido en los EE.UU., según el ex asesor de seguridad de Joe Biden, Jake Sullivan, al enviar a Asia la producción industrial estadounidense – desde la década de los ’80 – y separar la innovación y la ingeniería de las fábricas
Es difícil asimilar para la mente occidental que el éxito competitivo de China a nivel internacional tiene su raíz principal en una férrea pugna dentro de su propio mercado. Un claro ejemplo de esto es su industria de vehículos eléctricos: entre 2018 y 2025, las ventas se multiplicaron por más de diez, pero este auge vino acompañado de una drástica depuración. Mientras que en 2018 operaban 487 fabricantes, para 2023 la cifra se desplomó a poco más de 40, lo que supuso el fracaso de nueve de cada diez marcas.
Un fenómeno similar se observa en el sector de los teléfonos inteligentes. Entre 2011 y 2018, la cantidad de nuevos modelos lanzados al mercado pasó de 4.745 a 764 debido a la desaparición masiva de competidores. Como resultado de esta profunda reestructuración, las empresas que lograron mantenerse a flote salieron fortalecidas y expandieron su presencia global.
Esta intensa rivalidad interna responde a dos factores clave. Por un lado, la escala masiva con un mercado interno lo suficientemente grande como para garantizar recompensas extraordinarias a los triunfadores. Y por el otro, la integración de ese mercado que se ha construido con la liberalización y unificación de su mercado interno, derribando barreras y potenciando la competencia económica.
En consecuencia, las firmas que logran sobrevivir superan una estricta prueba de estrés que las dota de una hipercompetitividad ideal para triunfar en el exterior.
A este esquema se suma un tercer pilar: la sólida capacidad de innovación de sus empresas tecnológicas. Entre 2020 y 2025, la inversión en investigación y desarrollo (I+D) pasó de 2,4 billones de yuanes (355.000 millones de dólares) a 3,9 billones de yuanes, registrando un crecimiento anual promedio del 10%. En la actualidad, China ocupa el segundo lugar mundial en gasto absoluto en I+D y lidera el ranking global de personal dedicado a esta área desde hace 13 años consecutivos.
Este esfuerzo inversor constante ha derivado en hitos industriales de gran impacto. A principios de 2025, la firma de inteligencia artificial DeepSeek presentó su modelo R1, capaz de igualar el rendimiento de los principales referentes internacionales a un costo notablemente inferior.
Como corolario, hace una semana la empresa Shanghai Yuliangsheng Technology de Shangai comenzó a fabricar en serie máquinas de litografía de ultravioleta profundo (UVP) de inmersión, la herramienta que graba el patrón geométrico de los circuitos sobre las obleas de silicio, que eran exclusivas de la empresa holandesa ASML, hasta ahora.
Esta fábrica, en el nodo industrial de Huawei repite el patrón de cluster y cierra el círculo de la producción de semiconductores con el eslabón que más tiempo ha costado dominar. Las nuevas máquinas incorporan mayoritariamente componentes chinos, aunque algunas piezas críticas todavía dependen de proveedores japoneses, y presumiblemente van por detrás de los equipos de ASML en rendimiento y calidad de fabricación.
Para variar, la administración de Trump evalúa imponer restricciones aún más estrictas sobre la exportación y el mantenimiento de los equipos de litografía que llegan a China a través de la ley MATCH, cuyas limitaciones alcanzarían incluso a las máquinas ya instaladas en fábricas chinas.
De esta manera, vemos que el éxito de las compañías chinas ya no se sustenta únicamente en precios bajos, sino en su habilidad para convertir la innovación tecnológica en una ventaja industrial determinante.
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