El rocambolesco, aunque no menos poderoso, presidente estadounidense Donald Trump ha montado otra de sus charadas mediáticas para renombrar al Lago Ontario como Lago América. Ya había hecho algo similar con el Golfo de México al rebautizarlo – sin efectos legales – como Golfo de América; ambos gestos de humillación hacia países que considera poco dúctiles a las condiciones de negociación a los que somete en materia económica, política y de seguridad. Claudia Sheibaum y Mark Carney son objetos “cercanos” de escarnio y del capricho del blondo presidente cultor de la diplomacia de los machos alfa. Ante esa reacción a […]









































