“Esperamos de un momento a otro a los bombarderos tripulados por criminales recolectados como desperdicios de los bajos fondos de toda América, adiestrados, equipados y asalariados por el Departamento de Estado, el Pentágono y el FBI para asesinar en masa a hombres, mujeres y niños que trabajan, estudian y miran con la cabeza alta al porvenir”, escribía Ezequiel Martínez Estrada – no precisamente un mxista – desde La Habana, en 1961, a escasos dos años de la Revolución cubana. Cuba siempre fue una espina en la planta del pié de la primera potencia mundial. Esa isla, otrora zona de esparcimiento […]

























