La burbuja especulativa no es una novedad en el capitalismo, desde los tulipanes en el siglo XIX hasta las .com a fines del XX todas se han desarrollado de la misma manera. La IA es claramente un caso de burbuja especulativa, aunque de una naturaleza algo diferente
Hoy, los individuos utilizamos la IA para experimentar, divertirnos y encontrar alguna aplicación práctica que nos ahorra tiempo y trabajo en nuestras tareas diarias, la mayoría lo hacemos con modelos gratuitos, muchos pagan por usar algo “mejor”. Pero hay empresas que se han subido a la ola simplemente por el temor de “perderse algo”, de quedar rezagados en esta carrera de embolsados que promete una explosión de productividad.
Sobre la demanda de este último actor económico opera el mercado financiero que destina su ambición a los productores de chips e infraestructura de la IA. Hoy, el sector financiero, la vanguardia del capitalismo tardío, esa que ya no tiene vinculación con la economía real, aquel que es tan intangible como la IA, domina la escena.
Las corporaciones e incluso las universidades estadounidenses han comprado paquetes de IA para que sus empleados o docentes los utilicen – no siempre con alguna orientación estratégica – y con eso dan impulso a los inversores que agregan leña al fuego de la burbuja. Pero ante ciertas señales, esos inversores dudan y hoy estamos en esa etapa.
En ese marco, esta semana se dio un desplome de las acciones tecnológicas en el mundo del orden del 9%, lo cual es una señal de alarma, pero en el contexto de que en el último año habían crecido más del 150%. Alarma por una reversión de la tendencia, no un crack.
Por lo tanto, estamos surfeando un momento de reflexión en el desarrollo de la IA, tanto para las empresas que invierten grandes sumas en computación como para los inversores que, hasta acá, han impulsado al alza el precio de las acciones de cualquier compañía involucrada en esta nueva tecnología.
Mientras tanto se percibe un cambio en el desarrollo de la IA. Las empresas están empezando a darse cuenta de que su adopción masiva supone un costo real, y muchas ni siquiera comprenden del todo en qué lo están gastando o cuales son los beneficios cuantificables al final del camino.
Durante un tiempo, las empresas estuvieron explorando la tecnología, probándola e intentando que los empleados simplemente la usaran. Ahora están aplicando la IA a escala en toda la organización e implementando modelos de IA más baratos, es decir excluyendo a los modelos de vanguardia de Anthropic y OpenAI.
Por otro lado, el costo de computación, es decir, la velocidad de cálculo, es un valor que empieza a pesar en el balance de las empresas. Los chips que permiten esto son más caros cuanto mayor potencia ofrecen. Y en este renglón los desarrollos chinos de código abierto son más económicos, menos potentes, por ahora, pero más baratos para las empresas que logran cambios incrementales en sus procesos de trabajo. El GLM-5.2 de Z.ai es el más utilizado, actualmente.
Además, China – como ha hecho en el pasado con su industria – está reduciendo la ventaja que tienen los EE.UU. en este campo, al apropiarse del trabajo de las corporaciones estadounidenses de IA. En febrero, Anthropic acusó a DeepSeek, Minimax y Moonshot de entrenar ilícitamente sus propios modelos mediante «destilación», utilizando miles de cuentas para realizar millones de intercambios con Claude, un atajo económico que evita años de costosa investigación.
Las corporaciones estadounidenses se preguntan si vale la pena correr el riesgo de estar a la vanguardia. La administración Trump, a través del Departamento de Comercio impuso controles de exportación a Fable 5 y Mythos 5 de Anthropic y el 14 de este mes las “apagó” para todo el mundo, imponiendo a Anthropic – que está por salir a la bolsa – a restringir el acceso a todos los extranjeros. Las empresas de vanguardia de IA podrían mostrarse reacias a exhibir sus modelos de mayor capacidad, por temor a la intervención gubernamental.
Una clasificación de modelos económicos elaborada por Artificial Analysis, una empresa de evaluación comparativa, sitúa al GLM-5.2 al mismo nivel que el GPT-5.5 de OpenAI, con un costo operativo aproximadamente cinco veces menor. En cuanto a programación, la clasificación de desarrollo web de Arena sitúa al modelo chino en segundo lugar, solo por detrás de Fable, lo que lo convierte en el modelo con mejor rendimiento disponible actualmente.
Los fabricantes de chips de memoria y dispositivos de almacenamiento de datos han sido algunos de los mayores beneficiarios del auge de la infraestructura de IA, que ha generado una demanda sin precedentes y precios disparados para productos que durante mucho tiempo se consideraron insumos básicos para productos tecnológicos como computadoras portátiles y teléfonos celulares.
Un indicio del inflado de la burbuja de la IA es la reciente salida a la bolsa de SpaceX, que comenzó a cotizar hace menos de dos semanas y que luego de un gran arranque, hoy acompañó la baja con una caída por debajo de su precio de apertura de 150 dólares, antes de recuperarse ligeramente. La compañía, conocida principalmente por sus cohetes – y por ser de Elon Musk – se ha convertido en un jugador del campo de la IA, bajo la promesa de que existe la posibilidad de que construya centros de datos orbitales. Si, algo tan disparatado como eso mueve el mercado de la especulación.
Claro que la burbuja tiene efectos reales en los números de la macroeconomía, aunque no tanto en la calidad de vida de las personas, para las que en realidad significa una amenaza. Según el Banco de la Reserva Federal de St. Louis, la inversión relacionada con la IA representó alrededor del 39 por ciento del crecimiento total del PIB de EE. UU. en 2025. Se espera que esa cifra aumente en 2026. Según el Financial Times, los cuatro «hiperescaladores» estadounidenses más grandes en IA y computación en la nube (Alphabet, Amazon, Meta y Microsoft) planean aumentar su gasto de capital colectivo en IA en 2026 a 725 mil millones de dólares, un aumento del 77 por ciento con respecto a los aproximadamente 410 mil millones que gastaron colectivamente el año pasado.
Es demasiado pronto para saber si el cambio de tendencia es una “corrección de mercado” importante o simplemente de un reajuste temporal. Lo que es seguro es que la burbuja de IA es una realidad innegable y, pese a su naturaleza diferente o específica, todas las burbujas terminan igual: reventando. Y todos los inversores piensan lo mismo: vamos a salir un minuto antes, cosa que tampoco se verifica en la historia del capitalismo.
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