Los presidentes de Rusia y China, Vladímir Putin y Xi Jinping, además de una decena de socios, como el primer ministro indio, Narendra Modi, recibieron en Bishkek, la capital de Kirguistán (Asia Central) a su par iraní, Masud Pezeshkian, en el marco de la reunión de líderes de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), institución creada en 2001 para profundizar los lazos regionales.
En momentos en que Trump reabre el fuego sobre Irán, Pezeshkian dijo que, “Irán no busca la guerra, pero responderá firmemente a cualquier agresión”, al tiempo que ordenaba a sus fuerzas bombardear con drones y misiles varias bases estadounidenses en Medio Oriente como represalia a los ataques sobre Teherán.
Putin comenzó su visita a Bishkek con una reunión con Xi Jinping. Durante el encuentro, recordó que la OCS se fundó por iniciativa de Moscú y Pekín, y dijo que con el tiempo este grupo ha cobrado una importancia global. “La OCS se ha convertido en una organización internacional de pleno derecho», declaró Putin.
Además de reunirse con los líderes de países miembros de la OCS, como Modi, el mandatario ruso también ha tenido conversaciones con otros que han viajado a Kirguistán, como el presidente de Turquía, Recep Erdogan.
Durante el consejo de ministros de Relaciones Exteriores de la OCS, celebrado el mes pasado en la capital kirguís, el ministro iraní Abbas Araghchi pidió a la organización que se mantuviese firme contra el unilateralismo, en clara referencia a EE.UU. Aunque la OCS sostiene que “no es una alianza dirigida contra otros estados”, este tipo de cumbres sirven para que Pekín y Moscú muestren su unión y su visión de un mundo multipolar, contrapuesto a la hegemonía estadounidense que continuamente denuncian.
Sin haber podido solucionar la guerra que EE.UU. e Israel lanzaron contra Irán el pasado 28 de febrero, la administración del presidente de EE.UU., Donald Trump, ha impuesto sanciones secundarias a los socios comerciales de Irán con el objetivo de debilitar al régimen de Teherán. China ha advertido que defenderá con firmeza sus intereses, ya que Pekín es un importante importador de petróleo iraní. Rusia es también un socio clave de Teherán – más aún luego de que Ucrania destruyera varias refinerías en suelo ruso – con quien ha intensificado su cooperación militar. Además, Teherán ha provisto de drones Shahed-136 a Moscú en su guerra contra el gobierno de Kiev.
La OCS – la ambulancia que recoge a los heridos de la descarnada política exterior estadounidense actual – se creó para solucionar los problemas que surgieron tras el fin de la URSS en Asia Central y que afectaban a China. En un principio estaba compuesta por Rusia, Kazajistán, Kirguistán, China, Tayikistán y Uzbekistán. Luego de 25 años, ha casi duplicado el número de socios y se ha convertido en una de las organizaciones internacionales más grandes del mundo si tenemos en cuenta que los países que la integran albergan 3.400 millones de personas, más del 42% de la población mundial. En tanto que su PIB nominal combinado constituye el 23% de la economía mundial.
En la actualidad ya tiene diez miembros permanentes tras la incorporación sucesiva de India y Pakistán en el 2017, Irán en el 2023 y Bielorrusia en el 2024. Además, cuenta con dos países observadores (Afganistán y Mongolia) y 15 socios de diálogo: Armenia, Azerbaiyán, Bahrein, Camboya, Egipto, Qatar, Kuwait, Laos, Maldivas, Myanmar (Birmania), Nepal, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Sri Lanka y Turquía.
La relación bilateral más trascendental dentro del grupo es la que mantienen Rusia y China, aunque Xi es claramente el líder más poderoso de la dupla. Las sanciones occidentales vinculadas a la guerra de Rusia en Ucrania permitieron a China acumular petróleo ruso con descuento, lo que ayudó a amortiguar el impacto del bloqueo en el estrecho de Ormuz.
Incluso el lugar elegido para esta última cumbre pone de relieve la creciente influencia de China sobre Rusia. Kirguistán, una antigua república soviética, solía estar firmemente dentro de la esfera de influencia de Moscú. Pero la presencia china en el país centroasiático creció y las cinco naciones de Asia Central estrecharon sus vínculos entre sí en respuesta a la guerra rusa contra Ucrania.
La prioridad de Xi en la cumbre es reforzar su imagen como líder de las naciones no occidentales y desafiar lo que denomina la hegemonía estadounidense. Aun así, probablemente seguirá siendo prudente respecto de cuánto apoyo ofrece a Irán.
En su primera intervención en la cumbre, Xi afirmó que China está dispuesta a trabajar con todas las partes para poner en práctica un concepto de seguridad común, integral, cooperativa y sostenible, y convertir a la OCS en una importante plataforma para implementar la Iniciativa para la Seguridad Global. Es decir, que la OCS se asume como un alter ego de la crepitante OTAN, aunque sin un andamiaje militar concreto.
En ese sentido, China apoya la pronta apertura de los “cuatro centros de seguridad” de la OCS para mejorar la capacidad de los Estados miembros de hacer frente a las amenazas y desafíos de seguridad, afirmó Xi, quien también instó a los socios de la OCS a mantenerse comprometidos con el enfoque centrado en el pueblo y a consolidar los cimientos de una amistad duradera.
“La OCS debe tener en cuenta la singularidad de cada país en su historia, la cultura, el sistema social y la etapa de desarrollo de cada Estado miembro, crear redes de cooperación entre parlamentos, partidos políticos, instituciones educativas, think tanks, empresas y medios de comunicación, para promover los intercambios entre los pueblos e inyectar vitalidad a la buena vecindad y amistad entre los Estados miembros”, afirmó.
Por otro lado, el líder chino no puede permitirse provocar a Trump a menos de un mes de su viaje previsto a Washington para extender una frágil tregua económica entre Estados Unidos y su país. Antes de viajar a Estados Unidos, Xi realizará visitas de Estado a Egipto y la India.
Estos viajes previos a su cumbre con Trump buscan presentar a Xi como un estadista poderoso en un momento en el que Trump deterioró las relaciones de Estados Unidos con numerosos países. “Xi parece ver una oportunidad para demostrar que China tiene amigos y alternativas en todo el mundo precisamente en un momento en el que Washington está alejando a muchos de sus aliados”, escribió Julian Gewirtz, quien fue director sénior para China en el Consejo de Seguridad Nacional durante la administración de Joe Biden y actualmente es académico de la Universidad de Columbia.
“La ofensiva diplomática de Xi buscará transmitir un mensaje más concreto y poderoso”, Algo así como: “Pekín puede profundizar su influencia en Eurasia y el Sur Global, construir instituciones en torno de sus propias prioridades y luego llegar a Washington para ser agasajado por el presidente estadounidense”.
Está muy claro que el que maneja la ambulancia es Xi, pero no es menor que quien lo secunda en esa acción de recoger a los heridos que deja Trump es Putin, un líder que está en guerra con Ucrania e indirectamente con Europa toda.
En esta cumbre de la OCS se decidió algo muy singular: Pakistán – en conflicto con India y ambas potencias nucleares – asumirá la presidencia rotatoria para el período 2026-2027, en un verdadero ambiente de cordialidad.
y sirvió como antesala de una importante reunión de otra organización que compite con la influencia de EE.UU., la de los Brics prevista para el 12 y 13 de septiembre en Nueva Delhi.
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