Junto a Mark Zuckerberg, Elon Musk y Peter Thiel, Andreesen es uno de los “Cuatro jinetes del Apocalipsis”, según el psicólogo español Manuel Castells. Estos tecno oligarcas, además de amasar fortunas incalculables pretenden dar forma a la sociedad presente y futura.
Nacido en Wisconsin, en julio de 1971, hijo de un vendedor de semillas y una vendedora de ropa, estudió ingeniería en la Universidad de Illinois. A los 22 años, mientras cursaba sus estudios, creó junto a su compañero Eric Bina, Mosaic (1993), el primer navegador web con interfaz gráfica que permitió visualizar imágenes incrustadas junto al texto, haciendo que internet fuera accesible para el gran público. Poco después, cofundó Netscape Communications, cuyo navegador (Netscape Navigator) impulsó la primera gran burbuja y revolución comercial de la red en la década de 1990.
Tras la venta de Netscape a AOL, cofundó la compañía de computación en la nube Loudcloud, que posteriormente se transformó en Opsware y fue vendida a Hewlett-Packard por 1.600 millones de dólares. Con esa masa de dinero comenzó el negocio financiero y en 2009, luego de la crisis subprime, junto con Ben Horowitz, fundó Andreessen Horowitz, una de las firmas de capital de riesgo más poderosas e influyentes del mundo tecnológico.
Fue el financista de los gigantes tecnológicos en sus etapas iniciales como Facebook, Airbnb, Coinbase, GitHub y proyectos pioneros en criptomonedas, biotecnología e inteligencia artificial. Andreessen no solo financió sino que guió los primeros pasos de un joven Mark Zuckerberg, que apenas tenía idea de cómo dirigir una empresa. Fue, según dicen algunos, tras conocer a Andreessen, que Zuckerberg empezó a comportarse como un auténtico líder.
También se ha dedicado a escribir algunos ensayos en los que difunde su cosmovisión. En un influyente ensayo de 2011 predijo cómo las empresas tecnológicas transformarían todas las industrias tradicionales, pensamiento sintetizado en la frase: “El software se está comiendo el mundo”.
Con estos ensayos y diversos “Manifiestos” se ha convertido en una persona influyente en el ecosistema tecnológico. Hasta 2024 se lo asociaba con el ala moderada o liberal de Silicon Valley, en los últimos años ha cambiado hacia una visión ideológica muy definida por la combinación del apoyo al libre mercado radical con el optimismo tecnológico. Una suerte de tecno libertario profesante del “Tecno-Optimismo”, título de uno de sus manifiestos en los que sostiene que la tecnología (la inteligencia artificial, la biotecnología, la energía nuclear, etc.) es la única fuerza capaz de resolver los grandes problemas de la humanidad (pobreza, enfermedad, cambio climático). Cree firmemente que el crecimiento económico impulsado por la innovación tecnológica es moralmente superior al estancamiento.
Ese estancamiento es asociado con la regulación excesiva, la burocracia gubernamental y las políticas de precaución excesiva – sobre todo aplicado al desarrollo de la IA – que frenan el progreso humano, encarecen la vida (vivienda, salud, energía) y matan más personas al retrasar soluciones debido a la lentitud de los gobiernos.
En la misma línea, Andreessen se ha mostrado muy crítico con las tendencias corporativas que priorizan criterios ideológicos, sociales o ambientales (como las métricas ESG o la cultura corporativa progresista). Defiende que las empresas deben centrarse exclusivamente en competir, innovar y generar valor económico y tecnológico.
Su giro pro Trump tuvo como epicentro el fastidio que le causaba la acción de la Oficina de Protección Financiera del Consumidor (CFPB) creada luego de la crisis del 2008 para evitar abusos en el mercado de criptomonedas y otros activos financieros
La CFPB existe para “aterrorizar a las finanzas, aterrorizar a las instituciones financieras, impedir el desarrollo de las fintech, impedir la nueva competencia, las nuevas empresas emergentes que quieren competir con los grandes bancos”, dijo Andreessen al presentador de podcasts Joe Rogan en 2024, invocando a la agencia como un ejemplo de lo que DOGE luego desmantelaría comandada por Elon Musk.
Andreessen Horowitz, comunicó a la CFPB en 2024 su intención de invertir más de 7.000 millones de dólares en fondos de criptomonedas. Por ello, en vísperas de las elecciones presidenciales de ese año, este veterano demócrata cambió su lealtad a Donald Trump, donando más de 35 millones de dólares a grupos que apoyaban al candidato republicano.
Desde entonces, Andreessen y otros han visto sus deseos realizados. En poco tiempo, la administración Trump ha debilitado considerablemente la CFPB. Se han retirado demandas, se han renegociado acuerdos a favor de las empresas y se ha rechazado de plano una propuesta de regulación de criptomonedas favorable al consumidor.
Prácticamente todas las investigaciones se han paralizado, incluidas tres pesquisas sobre empresas respaldadas por Andreessen, según consta en los registros y según fuentes cercanas a los casos que hablaron bajo condición de anonimato para tratar asuntos delicados. Entre las investigaciones suspendidas se encuentran las relativas a la popular aplicación de adelantos de efectivo EarnIn y a Point Digital Finance, uno de los mayores proveedores de las llamadas hipotecas alternativas del país. Para las decenas de millones de estadounidenses con dificultades económicas que dependen de estas aplicaciones para obtener préstamos, adelantos de efectivo y otros productos financieros, se ha abierto un verdadero infierno de morosidad que se encuentra en su punto más alto desde 2017, con el 4,7 %.
Adresseen no llega a ser un anarco capitalista, pese a que en 2024 recibió al estrafalario presidente argentino Javier Milei en su carácter de financiero, puesto que no aboga por la desaparición total del Estado, sí critica duramente lo que denomina una maquinaria estatal disfuncional y deprimida por la inercia institucional. Claro que si esa inercia institucional lo favorece como ahora, seguramente cambiará de tema.
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